Estamos ante uno de los edificios que ocupan más superficie de la Gran Vía, situado entre las calles Desengaño, Mesonero Romanos y Gonzalo Jiménez de Quesada, en plena Gran Vía. Su construcción se debe al arquitecto D. Teodoro Anasagasti en la segunda década del siglo XX para instalar allí los primeros grandes almacenes de Madrid y de toda España.
Se llamaron Almacenes Madrid-París y estuvieron abiertos hasta 1934, momento en el que el edificio se vendió a tres propietarios distintos y con usos también diferentes: como sede radiofónica, sala de cine y como los populares almacenes Sepu. A partir de entonces, el edificio Gran Vía 32 vivió varias remodelaciones, entre ellas, la de 1956 llevada a cabo por el arquitecto D. Fernando Cánovas del Castillo quien elevó dos nuevas plantas, eliminó las cúpulas laterales e incorporó la escultura del ave Fénix que corona el inmueble.