El uso original del edificio fue residencial, para cambiar previo a la guerra civil a la sede del Banco de Aragón, posteriormente a las oficinas de la agencia internacional Publicitas (pionera en el negocio de la publicidad) y en 1955 paso a ser propiedad del Banco de Fomento; hasta su última transformación en la década de los 90 del pasado siglo como edificio exclusivo de oficinas de la administración pública (sede del Instituto Madrileño del Menor y la Familia de la Comunidad de Madrid).






